
Alberto Fujimori, el expresidente de la República, fue sentenciado a seis años de prisión, procesado por los delitos de violación a los derechos humanos, robo y corrupción. Un hecho histórico que una vez más deja comprendido que nadie tiene una excepción en el poder independiente, que es la justicia.
Este juicio, en el cual se trató de una materia de función pedagógica vital para la sociedad, explica y advierte a los nuevos representantes del país el deber de ser más rigurosos, en procesos judiciales, para no cometer los mismos errores y no tolerar estos indevidos comportamientos realizados, en esos tiempos, por el encarcelado.
Así mismo, Fujimori en su sentencia de ayer acepta su culpabilidad y opta por una sentencia anticipada, para evadir el juicio oral, ante la contundencia de las acusaciones para que los peruanos no recordacen de sus latricinios.
